Puedes ser lo que quieras y sentir como y lo que desees Jueves, Abr 10 2008
cultura and libros and literatura 10:20 am
Lo bonito de tener imaginación y capacidad literaria para expresar aquello que ideas en tu mente es que puedes disfrutar de una manera impune de dar rienda suelta a los sentimientos de tu espíritu.
Cuando la inspiración llega, apoyada en acontecimientos vividos o ideados, decidiendo tomar la forma de personajes dulces, cómicos o aberrantes, puedes disfrutar de la más plena de las libertades, porque no serás juzgado por cometer las más tremendas barbaries (como por ejemplo el protanista de “El Perfume” de Patrick Süskind) o por llevar a cabo las mayores proezas o heroicidades (como los súper héroes de un cómic), si no por el grado de interés que seas capaz de despertar en el receptor de tu mensaje y los sentimientos que desarrolle a través de tus escritos. Ahí está la magia de esta forma de comunicación.
Puedes ser lo que quieras y redactar textos aún en contra de tus criterios (a veces irónicamente, eso dependerá del enfoque de nuestra exposición), pero será válido y atractivo, y hasta puede que una genialidad, si tu habilidad literaria llega hasta los rincones a donde tú pretendes llegar.
Hilando con mi introducción anterior en este blog, hablaba de cómo hemos perdido el interés por escribir y expresarnos correctamente en nuestra vida cotidiana. Pues bien, me permití hacer mención a ello en uno de los párrafos de mi libro “Ensayo sobre la vida que no entiendo”, planteando la reflexión que podría tener un niño en referencia a este tema.
“Cuando expuso su idea ante los alumnos de la clase, la palabra redacción no supuso un motivo de alegría colectiva, porque todos sabían que redacción implicaba correcta ortografía, y ésa era una de las palabras más temidas por todos los estudiantes. A pesar de que estaban obligados a arrastrar “El Podadera” permanentemente en sus carteras, la maestra nunca conseguía que pasaran de mirar la primera página, porque en cuanto uno intentaba, incluso con el entusiasmo sacado de un milagro, comenzar a memorizar aquellos renglones inmundos, siempre acababa discutiendo imaginariamente con el autor, despotricando con la necesidad de escribir ventana con “v”, con lo mona que era la “b”. Y si ya, en un alarde de tremendo gasto energético se conseguía llegar a las esdrújulas, se encontraba uno con el primer problema de ser capaz de recordar aquella palabra, que más bien sonaba a rito satánico. Y claro, aquello por fuerza tenía que ser incompatible con la religión, lo mismo luego, por aprenderlo, había que ir a confesarse, y el Cura Petronio se ponía muy pesado con los arrepentimientos y los avemarías. No, lo de la ortografía no podía ser bueno para nadie, seguro que por eso era tan complicado. Camil siempre había pensado que las cosas buenas de la vida eran las cosas sencillas. En la libreta del Abuelo había leído algo sobre el Esperanto, un idioma común y fácil. Seguro que era el que hablaba el gato, pero los habitantes del pueblo seguían empecinados en las haches, las uves y las jotas, y, claro, así cómo iban a evolucionar de acuerdo con el resto del mundo.” […]
La sensación que nos quede sobre cómo siente el escritor el personaje o la situación reflejada, dependerá de cómo afrontemos la lectura de este párrafo; pero sin duda, no seremos juzgados por la barbarie de una fantasía escrita.
Abril 10, 2008 en 2:08 pm
Yo creo que la forma de escribir no tiene tanto que ver con el fondo, es decir no necesitas tener mucha ortografía para escribir unas linea de un poema, las reglas ortográficas siempre estuvieron en mi contra y a pesar de ello trato de corregirlas. Tu tema es interesante. Ojala se entienda lo que en mis palabras quiero transmitir.
Chinasklauzz
Abril 11, 2008 en 6:18 am
Fondo y forma, ambas son importantes y en ambas puede existir la belleza. Unos saben esconderla y encontrarla en una y otros lo hacen igualmente en la otra.
Yo creo que un poema con una falta de ortografía flagrante y no justificada sería algo así como una carta con un borrón. No pasa nada pero la vista y el pensamiento se van directamente al borrón. Se produce un desenfoque.
Sobre este post: creo que no debemos perder de vista que la literatura, desde el punto de vista del lector, debe servir bien para formar, bien para informar o bien para entretener. En función del cumplimiento de alguno de estos objetivos es como se debe juzgar al escritor.
Si el escritor se lo ha pasado bien o ha redimido sus penas, le vale a él, y por lo tanto fenomenal; pero no creo que afecte a la valoración de su obra.
Abril 13, 2008 en 10:38 am
La verdad es que está muy bien hablar de ortografía, sin embargo, y enlazando con la discusión sobre el post anterio, lo importante es la idea. Si la idea es bella y está bien expresada, la ortografía es una cuestión secundaria. Esto no quiere decir que deba ser desatendida. No olvidemos que autores como Pío Baroja o García Márquez, tienen o han tenido una guerra con la ortografía y no por ello dejamos de considerarles grandes de la literatura en castellano.
Abril 18, 2008 en 9:34 am
Yo también considero muy importante la ortografía, e imprescindible no sólo en la literatura, sino en la vida diaria, si quieres conseguir tus objetivos en tu trabajo por ejemplo, o quieres expresar tus pensamientos, comentar los de otros… Por eso me da mucha pena que hoy en día se le dé tan poca importancia, para mí no prestar atención a la ortografía y a la correcta expresión es simplemente cerrarse puertas.
Aunque también hay que tener en cuenta que en nuestros días no es importante para todo el mundo conseguir un buen trabajo, o poder mantener una conversación interesante, o expresarse correctamente, depende mucho de los principios e intereses de cada uno.
Mayo 15, 2008 en 8:51 pm
Grenoville es la “esencia” pura de la vida, no conoce el bien ó el mal, es una “base” de la fuerza universal que destruye y crea.
Primero, una disculpa por no comprender bien tus escritos, antes. Segundo, gracias por tu elección (blogroll) y tercero. Una elección:
¿El perfume, El maestro de esgrima ó El Collar de Guy de Montpassant..?
Mayo 15, 2008 en 11:06 pm
Lampuzo, no debes disculparte de nada, si un lector no ha interpretado algo en la línea de lo que el escritor trataba de transmitir, probablemente será culpa de este último, por no haberlo hecho con claridad o expresiones correctas. En cualquier caso, cada uno puede percibir sensaciones distintas y no hay nada de malo o error en ello.
En cuanto a la elección, siento tener que confesar que sólo he leído el primer libro, el cual me encantó, pero si los pones a los tres en la misma tesitura debe ser que me estoy perdiendo algo bueno, por lo que trataré de leer los otros dos.