Soñar algo distinto Miércoles, Abr 23 2008 

Pensar que sólo podemos soñar dormidos sería como pretender poner barreras a las esperanzas y deseos de todos los seres que aspiramos a dibujar escenas en nuestra mente para que algún día se hagan realidad.

Cuando leí “El Alquimista” de Coelho, la idea de que soñar e imaginar que los deseos podrían materializarse, tomó en mi interior aún más fuerza, y decidí que cada día, en algún momento de la fase despierta de mi cerebro, emplearía unos minutos para describir momentos, situaciones o vidas que alimentaran mi espíritu con aquello que mi corazón deseara que ocurriera.

Esta actitud ante la vida, me refiero a aquello de soñar (lo cual englobo dentro del campo de la actitud porque no es ni más ni menos que manifestar la capacidad de tener ambición por idear un mundo mejor, independientemente de la perspectiva con que cada uno afrontemos esto) es algo que ya debiera manar de nuestros poros antes de que nadie nos recuerde que está ahí y que debemos alimentarla.

Hace muchos años, era yo una niña, escribí una poesía que trataba de manifestar lo que ya ambicionaba en mi interior, y el sueño era muy bonito.

Éranse los niños en un mundo

en el que en cada puerta

hay una sonrisa.

 

Érase un mundo

en el que las flores nunca mueren,

en el que el sol y la luna

brillan juntos.

 

Érase un mundo

en el que el silencio

suena a música,

y la música es callada.

 

Fue aquél un mundo

en el que no había murallas o candados,

en el que no había relojes

y no existían segundos.

 

Allí llegaron ellos,

y decidieron construir,

rompieron todo lo que no había sido construido;

ordenaron horas para el sol

y horas para la luna.

 

Llegaron los ruidos,

y la música ya no fue silencio,

y el silencio

era ya ruido.

 

Llegaron ellos,

y el cielo ya no era azul,

pusieron una cortina gris

y los niños no podían ya

contar estrellas.

 

Alzaron torres,

oscuras y negras,

torres muy altas

para tapar las estrellas.

 

¿Necesitas ayuda con tu ortografía y tu estilo de redacción? Miércoles, Abr 23 2008 

Conseguir que todos tengamos una mayor preocupación porque nuestra forma de comunicarnos sea más correcta, tanto a efectos visuales (ortografía) como de musicalidad (estilo), está siendo uno de los hilos conductores de mi blog, como ya sabéis aquéllos que me estáis siguiendo (a los que por cierto agradezco las visitas, que van creciendo día a día).

De modo que siendo coherente con este interés que me ocupa, he pensado que una buena forma de dar apoyo a la causa es ofrecer mi ayuda en esta materia a todos aquéllos que la deseen. Por ello, si tenéis que mostrar vuestros escritos a terceros (e-mails, comunicados, informes, curriculums, etc.) y queréis dar una buena imagen no sólo en el contenido, sino también en la forma, os invito a que me los enviéis por e-mail y os los devolveré haciendo una supervisión ortográfica y de estilo de redacción. Además, se realizará una marcación de las correcciones realizadas, para que el autor tenga clara referencia de las modificaciones y de los detalles sobre los que debe prestar más atención en sus futuros escritos.

La dirección a la que podéis enviar dichos textos es: gsanchez@tecnicas-tera.es .

Esperemos que poco a poco todos vayamos mejorando en nuestras formas de expresarnos, y recuperemos así las buenas costumbres que sin duda proporcionarán una buena imagen de nosotros y que dará muestras de nuestra sensibilidad y nuestra preocupación por las cosas bien hechas.