Si tengo frío, si lloro, si tengo miedo,… Por muy negativas que puedan parecer estas sensaciones cuando inundan los poros de nuestro cuerpo, siempre podremos concluir las escenas con una sonrisa en los labios, al pensar: sólo ocurre esto cuando uno se siente vivo.
Hay seres que vagan por la vida sin sueños, como espíritus famélicos que arrancan las hojas de su calendario sin poder hacer distinción entre el lunes y el domingo, entre la esperanza y la desilusión. Espíritus que se alimentan con la subsistencia de una respiración forzada, porque no saben pedir ni ofrecer nada al mundo.
Pero yo lloro, con desazón, y río. Soy capaz de reír con tanta intensidad que hasta hiero la susceptibilidad de aquéllos que apenas pueden esbozar una sonrisa. Se me encoge el corazón cuando siento miedo, cuando fallo a alguien con quien quiero compartir lo que la vida nos brinde. A pesar de más descalabros de los que quisiera recordar, sigo sintiendo mariposas en el estómago cuando el amor despierta y lucha por subsistir.
Estoy viva, y aunque la vida duela, es hermoso saber que formo parte de la intensidad y la pasión que tanto desconocen los que no han aprendido a vivir.
Mayo 26, 2008 a las 2:23 pm |
a veces amo
a veces odio
estoy VIVO!
abrazos milenarios…
M
Mayo 26, 2008 a las 4:58 pm |
Bajo mi punto de vista, y sin ninguna duda, lo que más hace sentir vivo es el amor, qué gran sentimiento!
Gracias por tu comentario, matlop.
Mayo 27, 2008 a las 3:35 pm |
Hola Gema:
,la cosa es muy sencilla “El que no siente no vive”
Ayer te levantaste reflexiva
Mayo 27, 2008 a las 11:30 pm |
Así es; y no te equivocas:
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 31-13, 13
Hermanos:
Ambicionad los carismas mejores. Y aún os voy a mostrar un camino excepcional.
a podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden.
Ya podría tener el don de profecía y conocer todos los secretos y todo el saber, podría tener fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada.
Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve. El amor es paciente, afable; no tiene envidia; no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad.
Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites.
El amor no pasa nunca. ¿El don de profecía?, se acabará. ¿El don de lenguas?, enmudecerá. ¿El saber?, se acabará.
Porque limitado es nuestro saber y limitada es nuestra profecía; pero cuando venga lo perfecto, lo limitado se acabará. Cuando yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño. Cuando me hice un hombre acabé con las cosas de niño.
Ahora vemos confusamente en un espejo; entonces veremos cara a cara. Mi conocer es por ahora limitado; entonces podré conocer como Dios me conoce. En una palabra: quedan la fe, la esperanza, el amor: estas tres. La más grande es el amor.
Palabra de Dios.
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Gracias por compartir “Sentirse vivo” y felicitaciones por el blog.
Junio 1, 2008 a las 8:09 pm |
Ya escribí yo en su día que llorar es sentir. Así que despojemos al llorar de ese halo de desgracia. No siempre es así.
Me encanta tu blog, Gemma
Junio 5, 2008 a las 7:33 pm |
muy cierto, estoy viva por que amo, lloro, río!! lindo blog
saludos