A veces somos vagos, muy vagos. Sabemos que tenemos ahí dentro ese toque especial que en algún momento de nuestra vida descubrimos, pero eludimos la responsabilidad de mostrarlo porque nos dejamos embaucar por ataques intensos de pereza, o peor aún, por temores o debilidades que disipan nuestras fuerzas.
Hay que beber de ese excitante que tenemos en nuestro interior, consumirlo en las dosis que van asomando por nuestros poros y exponerlo abiertamente al entendimiento de los espectadores o aprendices que a nuestro alrededor esperan absorber y alimentarse de lo que estamos obligados a dar.
Y puede que alguien no sea capaz de apreciar eso que podemos ofrecerle, puede que haya alguna envidia disfrazada de criticismo que pretenda mermar la nobleza o la magia de tu expresión, pero si tienes un don, no te escapes, no te escudes en esa negatividad que te acecha; sácalo desde la convicción de compartir el entusiasmo que no sólo provoca tu alegría y tu satisfacción, sino que sin duda también conmoverá las vidas de aquéllos que sean capaces de apreciarlo.
Seguro que tienes un don, no lo guardes sólo para ti.
Julio 1, 2008 a las 5:44 pm |
Lo primero gracias por tu comentario en mi blog. El tuyo, que acabo de descubrir me parece interesante, así que lo visitaré con frecuencia.
En segundo lugar enhorabuena por tus premios.
Y ahora si, este post es muy acertado y todo un empuje a que las personas sean conscientes de su poder real, y compartan y valoren debidamente todo lo que puedan ofrecer.
Gracias y un saludo.
Julio 1, 2008 a las 6:00 pm |
Cierto, cuantas veces hasta por conveniencia dejamos pasar momentos en los que incluso, podemos ayudar a los demas…
Julio 1, 2008 a las 7:57 pm |
Estimada señorita:
Si es a mí persona a la que se refiere en tan rebuscados e hirientes términos, he de decir que la holgaza es patrimonio del hidalgo español y sólo la conservación de tal legado y otros menesteres,que no vienen a cuento, me incitan a ello.
Así pues, giro mis talones,embozome en la capa y dejo a vuesa merced,en esta lid, con dos palmos de narices, despidiéndome a la francesa.
Julio 1, 2008 a las 10:15 pm |
¿Y si crees tener un don y tienes miedo a mostrarlo por temor a que no sea tal?. Sería lícito vivir feliz en la ignorancia que desdichado en la sabiduría.
Julio 1, 2008 a las 11:49 pm |
A ver, se me amontona el trabajo, pero me encanta recibir tantos comentarios, generar controversia o apoyo, es estupendo comprobar que la gente quiera compartir cosas contigo
Ernesto, efectivamente este post tiene que ver con la motividad, con tratar de quitar los miedos (aunque puedan en determinados momentos conllevar a un pequeño fracaso, pero que siempre significarán un éxito si a uno le hacen sentir realizado).
Israel, interpreto que has entendido mi reflexión en el sentido de que cualquier cosa positiva que pueda salir de nosotros, seguro, que va a ayudar a alguien, y tenemos la obligación, no sólo de expresarnos, sino de sembrar algo que pueda germinar en los demás para conseguir algo bueno.
Félix, seguro que me he expresado mal, nada de hirientes términos ni semejante pretensión, sólo una pequeña pretensión de motivar a quien se quisiera acercar a mi blog.
Barrenado, sólo se me ocurre contestarte con esto, una de mis múltiples canciones favoritas es “sin miedo a nada” (creo que el título es éste, pero en este momento dudo, qué desastre!) de Alex Ubago. Lo importante es que uno se sienta orgulloso de sí mismo, de lo que siente, de todo lo que tiene para dar al mundo, por qué vamos a arrepentirnos de tales cosas??? Qué bonito es regalar, aunque el “presente” sea pequeño.
Julio 2, 2008 a las 10:16 am |
Gema, no te disculpes, lo he entendido. Mi comentario, debe ser la falta de costumbre, no era doloso, sino un chascarrillo, joer…
Take it easy.., doc!
Julio 3, 2008 a las 3:22 pm |
y exponerlo abiertamente al entendimiento de los espectadores o aprendices que a nuestro alrededor esperan absorber y alimentarse de lo que estamos obligados a dar.
Hola Gema: Leyendo lo anterior, me da la impresión de escuchar a mi señorita en clase.
de todas formas sigue dando, que siempre habrá álguien que reciba. Y es una terea muy loable, intentar enseñar al que no sabe.
Julio 4, 2008 a las 5:39 pm |
Guardarse para sí mismo un don no necesariamente es una muestra de egoísmo o de vagancia. Voy a parafrasear a Nietzsche, cuando dijo que el árbol mientras más ha crecido no encontrará quien lo comprendiese. Muchas veces nuestros temores se deben a traumas adquiridos por envidias, celos, complejos ajenos, que nos hacen sentir diferentes al resto, entonces es ahi cuando se trata de disfrazar la verdadera imagen para no ser excluidos. Y paradójicamente, poseer dones se puede convertir en una desventaja para la supervivencia; se necesita una templanza enorme para sacarlos a relucir.
Julio 4, 2008 a las 10:26 pm |
Silvana, creo que precisamente el problema lo tenemos cuando escondemos nuestros dones a causa de las envidias de los demás, los celos, complejos, etc. Efectivamente se necesita templanza y fortaleza para no esconderse, pero no podemos dejarnos “ahogar” por ciertas malas actitudes ajenas. Sí, hay que ser muy fuerte, pero creo que debemos hacerlo.
Gracias por tu comentario y bienvenida al blog.
Julio 5, 2008 a las 11:18 am |
He llegado hasta aquí desde el blog dostospos, y te felicito por tu prosa y por tus premios.
Encontrar el don que poseemos no siempre es tarea fácil, y lograr convertirlo en el eje de nuestras vidas, ay ay ay! Como tú dices, se necesita fuerza. Siempre he envidiado a aquellos que desde siempre han sabido lo que quieren, para dónde van, lo que les gusta y en lo que son buenos. Yo siempre he ido dando tumbos y creo que así moriré. Pero la vida también es buscar y buscar.
Julio 5, 2008 a las 10:42 pm |
Tajalapiz, bienvenido al blog y gracias por las felicitaciones. A lo mejor lo de dar tumbos es cuestión de un poco de paciencia, ¿quién sabe lo que nos depara el futuro? Seguro que tienes un don, y cuando lo encuentres… ¡¡no te escapes
!!
Julio 9, 2008 a las 1:42 pm |
Gema, gracias por haber escrito esto. Me conmueve la profundo y a la vez sencillo. A veces a algunos, como tú, basta solamente unas pocas líneas para llegar hondo.
Un abrazo y que Dios te bendiga.
Julio 10, 2008 a las 2:28 am |
He llegado a ti por el blog de Barrenado. Curiosamente hoy estaba sintiendome contra la pared, porque tengo que hacer algo que no deseo hacer y muchos tiene fe en mi, es más, confían tanto en mis capacidades que eso a veces me asusta (y me aburre). Yo también confío en ellas, se perfectamente cuáles son los dones que poseo, pero en este preciso momento me gustaría mucho que otros tomaran vuelo sin contar conmigo.
Me gusta tu blog, saludos.
Julio 10, 2008 a las 7:29 am |
Hola Gemma, desubrí tu blog gracias a tu comentario en el mío. A mí me parece que tú, de entrada, tienes el don de la escritura. Eres capaz de decir con pocas palabras muchas cosas, y muy interesantes. Exactamente lo contrario que la mayoría de los políticos, si lo piensas
(capaces de hablar horas sin decir nada interesante). Felicidades.
Sobre el tema, ¿quién determina si tienes un don?, ¿cómo lo encuentras? Son los demás quienes deben determinar si lo tienes o no, en mi opinión (filosofía hacker)
Un saludo
Julio 10, 2008 a las 7:54 am |
Marcela, si eres un líder todos mirarán siempre hacia ti para encontrar las respuestas a las situaciones, querrán que lleves la batuta y, aunque a veces supone un peso enorme, sin duda es la propia naturaleza la que siempre estará ahí actuando para que eso ocurra. Otras veces es una miel muy dulce, siempre hay recompensa a las cosas bien hechas.
Stu, los demás serán quienes puedan reconocerlo, pero creo que eludiendo las falsas modestias, uno sabe perfectamente cuáles son sus fuertes. Y cuidado con lo que digan los demás, porque algunos, acosados por la envidia, pueden ser muy crueles a la hora de juzgar lo que uno es capaz de hacer.
Bienvenidos y gracias por vuestros comentarios.
Julio 11, 2008 a las 6:40 pm |
es lo mismo dones que talentos?
solo tienes un numero determinado de dones?
como descubrirlos?
Julio 11, 2008 a las 10:39 pm |
Supongo que hay bastante similitud entre uno y otro sustantivo, aunque es posible que pudiéramos encontrar algún matiz de diferencia.
En cuanto al número de ellos, imagino que es difícil destacar en muchas materias, tener un don para despuntar en demasiadas cosas, pero… ¿por qué no? cada persona es un mundo y podemos hacer un mundo de cada cosa; lo descubriremos sintiéndonos cómodos y felices al expresar aquella fortaleza que saquemos de nuestro interior y recibiendo por parte de nuestro entorno esa retroalimentación que corrobore que aquello realmente es así en mayor o menor medida. En cualquier caso, siempre podremos seguir cultivándonos en la materia y crecer cada día en el florecimiento de ese potencial que pueda existir pero que aún no haya alcanzado su plenitud.
De todas formas, en estas cuestiones filosóficas creo que no existen las verdades absolutas, cada uno probablemente tendrá un criterio propio que puede ser tan válido como cualquiera. ¿Cómo demostrar lo contrario?