A propósito de los regalos incomprendidos, mi anterior post, me gustaría añadir que uno de ellos, digno de una mención especial, es el tiempo.
El tiempo siempre pone las cosas en su sitio. A veces quisiéramos que los acontecimientos llegaran con mayor agilidad, pero puede ser tarea de años tener la oportunidad de ratificar esta frase. Es difícil en estas ocasiones mantener la paciencia porque la desazón que hayan podido producir los agravios recibidos pueden desestabilizar nuestras convicciones, nuestros criterios acerca de cómo deben ser las cosas bien hechas, pero la espera, finalmente, merecerá la pena.
No decaigamos, ni sucumbamos a la tentación de intentar precipitar las cosas faltando a nuestros principios o a la firmeza de nuestras actuaciones en la materialización de las pautas que nuestra mente y nuestro corazón marquen. No decaigamos porque la realidad acabará siendo como nosotros esperamos que sea y llegará con la confirmación de la justicia y de la verdad.
Pueden pasar años, pero el tiempo siempre pone las cosas en su sitio.
Y tú, ¿hace mucho que esperas?
Julio 16, 2008 a las 10:43 am |
Yo añadiría: El tiempo siempre pone a las cosas y a las personas en su sitio.
Me parece importante tener la esperanza de que algunas personas acaben cómo y dónde merecen…
Un saludo.
Julio 16, 2008 a las 11:08 am |
Muy buena apostilla Salva, yo hablaba en tono genérico tratando de abarcar ambos conceptos, pero es importante recalcarlo para que no haya dudas. Además, no creo que cuando nos estamos refiriendo a este tema estemos tratando de enfocarlo hacia un impulso de venganza, no, es simplemente una cuestión de justicia que las cosas y personas se coloquen donde tienen que estar.
Gracias por tu comentario.
Julio 16, 2008 a las 6:48 pm |
El tiempo es un gran amigo de los regalos inesperados.
Besos y abrazos.
Julio 17, 2008 a las 4:07 pm |
Una vez alguien me dijo: tómate la vida con filosofía.
El tiempo es algo abstracto. Puede que no tengamos el suficiente para ver lo que deseamos. O sí, eso espero
Julio 17, 2008 a las 4:55 pm |
Hola Gema,
Pero y después, al cabo del tiempo.. ¿Cuales deberían ser nuestros sentimientos? ¿Que es a la sazón, lo que queda? ¿La certidumbre de tus convicciones, ver pasar el cadaver de tu “enemigo ó tal vez, las cosas se ponen en su sitio cuando concluyes sobre la futilidad y la necedad de tus deseos? Vive sin deseos y todo serán sorpresas y regalos.
Un.., (elige)
Julio 17, 2008 a las 6:07 pm |
Karen, bienvenida al blog y gracias por dejar tu comentario. Yo creo que sí hay tiempo, pero, claro, categorizar sobre esto… es muy arriesgado.
Félix, la cuestión es que alguien puede haber dicho cosas sobre ti… digamos… “incorrectas”, se pueden haber dado circunstancias adversas, etc. Y si el tiempo arregla los malentendidos, no se trata de que pase un cadáver por delante, simplemente será que las cosas bien hechas han prevalecido. También pudiera ocurrir que un deseo que tuvieras finalmente no culminase (no se trata sólo de llevar o no razón en cosas) y el tiempo te demuestre que no era bueno para ti, por mucho que lo desearas en aquel momento (y viceversa). La última frase es muy cierta, pero creo que es imposible vivir sin deseos, además… es tan bonito imaginar!!!!
Julio 17, 2008 a las 8:58 pm |
Como decía el gran Nikos Kazantzakis: “El tiempo es la ley de Dios”.
Un abrazo desde Bogotá y gracias por visitar mi blog.
Julio 17, 2008 a las 9:48 pm |
Escribí un post sobre esto hace tiempo y llegué a la duda de que si el tiempo pone las cosas en su sitio y hace tiempo que algunas cosas no cambian, puede que ese sitio sea el tuyo. Partiendo del hecho de que ese sitio no te guste o creas que mereces otro mejor, sólo te queda la esperanza de que el tiempo se acaba en el mismo momento en que acabes tú.
Julio 17, 2008 a las 10:20 pm |
Como ingeniera me he cuestionado varias cosas a cerca del tiempo, por ejemplo, porqué todas las variables dependen de él?. Hasta ahora recuerdo un sólo caso donde el tiempo es el que dependía de otra variable.
Y en la vida parece ser así,los resultados esperados u obtenidos, que no siempre son los esperados, dependen en parte del tiempo.
Hay que hacer las cosas bien para que se cumpla lo que dice Charles Chaplin: “El tiempo es el mejor autor: siempre encuentra un final perfecto”.
Saludos
Julio 18, 2008 a las 7:13 am |
¡¡Me gusta la frase de Chaplin!! No la conocía. Bienvenida al blog Marcela T.
Barrenado, qué sencillez y a la vez que aplastante la exposición de que el tiempo se acaba cuando acabes tú. Además, si llegado este momento alguna cosilla no hubiera podido ponerse en su sitio, poco puede importar, ya no vas a tener que preocuparte por ella.
Diego, saludos a Bogotá.
Julio 20, 2008 a las 4:58 am |
¡Feliz Día Amiga!
TQM
Marcial
Julio 23, 2008 a las 3:43 am |
Felicitaciones Gema por tu artículo.
Me haces reflexionar, siempre.
Un abrazo y que Dios te bendiga.
Julio 28, 2008 a las 1:46 am |
Sabes hoy justamente me preguntaba eso. Hace mucho tiempo que espero definir una relación. Que está entre la amistad, el cariño, el amor, el afecto, las idas, las venidas, el sexo, y el querer más.
Y sigo esperando a esa persona sin esperarla. ¿Cómo es eso? Siento que en el fondo, siempre terminamos juntos, de una u otra manera. Cuando yo sentí mas, nos apartamos, pero con el TIEMPO siempre volvimos a la misma rueda. Yo no sé si me ama, no sé si me amará, sé que me quiere muchísimo y que la relacion que tenemos es única. Hemos logrado un balance sin “derechos”, pero siempre está presente este sentimiento mío, en el fondo de mi alma yo siento que es él, el hombre de mi vida. Pero que no es el momento, qué el no está preparado para mí. Y otras veces pienso que a lo mejor, ninguno de los dos sea para el otro, y que finalmente el camino de la vida nos separará. Pero como bien dices, el tiempo pondrá las cosas en su lugar.
Hermoso artículo. Me pareció escrito para mí (que egoista! jaja)
Un beso grande!
Julio 28, 2008 a las 8:10 am |
Marcela, efectivamente, el tiempo pondrá las cosas en su sitio, pero a lo mejor no hace falta esperar demasiado simplemente manteniendo una conversación al respecto, no sé… pero a veces hablar las cosas es más propicio que dejar que se solucionen solas. Es una apreciación, pero piénsalo .)