Pensar en cuántas veces, a lo largo de nuestro recorrido por el tiempo, se nos plantean tesituras complicadas, aquéllas que preferiríamos no tener que afrontar, desestabiliza nuestro equilibrio, nuestra paz interior, la calma en que se mece nuestro dinamismo habitual. En la mayoría de las ocasiones desearíamos disponer de toda la información que afecta al problema, la que conocemos y también aquélla que se esconde tras frases inexactas, escenas ocultas o cobardías plasmadas en los silencios de momentos que preferiríamos no vivir. Desearíamos esa información para poder cerrar los círculos inacabados que giran a nuestro alrededor, pero esto no siempre es posible. Nos enquistamos aferrándonos a esa espera, sentados en nuestros sillones imaginarios, ésos que nos parecen tan cómodos ante la incomodidad de la situación, ésa que nos está arañando por dentro las entrañas al pensar que sin ciertos detalles no podremos tomar la decisión correcta.
Pero hay que despertar de ese letargo fingido, chasquear los dedos y ser conscientes de que hay demasiados círculos formados por cuerdas infinitas que nunca veremos unirse en ningún punto de nuestra historia, y nunca se cerrarán en ningún punto de ella porque las manos que han de hacerlo sufren de temblores a causa de sus propias enfermedades o, simplemente, han querido olvidar acercarse a nosotros.
Es el momento de afrontar esa realidad, aún con las dudas que probablemente nos asaltarán en cualquier otro momento en que nos paremos a pensar qué podría haber ocurrido si el camino elegido hubiera sido otro. Es el momento de atarse de nuevo firmemente los cordones de los zapatos para seguir caminando, eligiendo la rama de la encrucijada que menos abrupta parezca o que mejor podamos superar. Tomar una decisión siempre será la mejor de las opciones, porque hay que seguir viviendo, hay que seguir adelante, cerrar las heridas, poner nuevas muescas en el calendario de los momentos vividos. Puede ser una decisión dolorosa o desestabilizante, qué remedio, pero después, al tener la convicción de haber avanzado en el camino, nuestro espíritu volverá a saber desarrollar la capacidad de crecer y podremos mirar atrás con la sonrisa en nuestro semblante que nos porovoque el haber superado los miedos y los obstáculos que la vida nos pone en el camino.
Quedarse parado, en silencio y ciego, nunca nos permitiría evolucionar y crecer.
Decía mi Maestro:
“En un mundo en marcha, el que no avanza retrocede”
Desde luego que siempre encontramos motivos (que no lo son) para sentarnos a esperar a la vera del camino, todas casi sin excepción nacidas del miedo y de la duda.
Parado, en silencio, ciengo… un retrato perfecto…
A mí también me gusta la frase de tu maestro, “el que no avanza retrocede”, es magnífica. Y al final no sé qué dará más miedo, si quedarse parado o darse cuenta de todo lo que se está retrocediendo.
Gracias por tu comentario, Abraxas.
Quedarse parado no deja de ser otra opción.Nuestra vida es la suma de opciones que hemos ido tomando a lo largo de ella.Por eso los caminos pueden ser infinitos y es el libre albedrío el que hace que nuestra voluntad con su poder de opción se convierta en el motor de nuestra existencia. El que siempre se queda parado se convierte en un abúlico.Eso lo deshumaniza.
Inspiradora reflexión la tuya
Saludos
¡Hola Gemma!
¡Pasa por mi Blog: http://marcialcandioti.wordpress.com/
a buscar tu premio bien merecido!
El Premio esta en el Post del día 26 de Agosto de 2008.
Lo puedes buscar por el Calendario en la columna derecha, debajo, o por la columna izquierda, entre las 15 ultimas publicaciones.
Tu puedes nombrar también a tus premiados.
¡Felicitaciones!
Marcial Candioti
A veces es imprescindible pasar página.
Saludos.
Jusamawi, sin duda quedarse parado, como dices, es una opción, pero qué tristeza no hacer nada ante los impulsos externos…
Marcial, ¡¡gracias por el Premio!! en un ratito paso por tu casa a por él.
Neurotransmisores, bienvenido al blog, pasar página es tan importante…
Gema, has dado en el clavo. Aquellos que no se movilizan por culpa del “miedo” son los que nunca evolucionaran como personas o, si evolucionan, desafortunadamente, el miedo no les dejará vivir plenamente.
Un saludo
Comparto contigo dostospos, el miedo es absolutamente contrario a poder vivir una vida plena. Saludos,
Elegir que camino es difícil, como sabiamente dices nos gustaría tener toda la información y analizar, para no equivocarse, yo me quedo con el recurso de elegir con mentalidad de esto es fácil, en vez de fijar mi atención en el camino que no elegí, solo me fijo en disfrutar en el camino que elijo en este momento.
Saludos.