Inquietante reflexión cuando uno se cuestiona cómo responder a esta pregunta. Por un lado, podríamos dar como respuesta la no culpabilidad ante un acto cometido; por otro, la ausencia de conocimiento de cualquier pecado o falta que pueda ejecutarse.
Podemos pensar que nacemos inocentes (mucho he reflexionado sobre ello y, como consecuencia de estos análisis, se esculpió en mi mente ese \”Ensayo sobre la vida que no entiendo\” que cito en varios de mis posts y sobre el que aprovecho la ocasión para agredecer el interés demostrado a todos aquéllos que me lo han solicitado y que lo han leído, espero sinceramente que hayan disfrutado tanto con él como yo escribiéndolo). Decía que una de las acepciones es que podemos pensar que nacemos inocentes, y ojalá nos mantuviéramos así en toda la trayectoria de nuestras vidas; esa ausencia de malicia nos haría tomar siempre decisiones justas, para nosotros mismos y para todos aquéllos que nos rodean o se cruzan en nuestros caminos, decisiones coherentes con nuestra vida y con la ajena, decisiones intachables que ninguna malicia o hipocresía -porque estaría ausente- podría emponzoñar o revocar.
Y si nos acogemos a la acepción de la no culpabilidad porque se están juzgando nuestros actos, nuestras formas de pensar o nuestras expresiones -salvo en casos “sangrantes” que actúen contra natura-, siempre podremos acuñar el conocido refrán: “para gustos hay colores” y, si estamos en disposición de aportar coherencia y carencia de hipocresía o mala intención que avale o acredite el comportamiento expuesto, podremos sentirnos orgullosos de nosotros mismos o, en su defecto, pedir disculpas a quien corresponda (que no deja de ser una actividad sanísima que engrandece el espíritu y fortalece nuestra autoconfianza) y tratar de enmendarse para no volver a caer en el mismo error.
Pero la inocencia también implica presuponer la inocencia del contrario (porque aludiendo a otro conocido refrán: “cree el ladrón que todos son de su condición”, algunos amargados o terriblemente recelosos intentan amenudo adjetivar tu persona con falsas afirmaciones que les hacen sentirse algo menos mezquinos ) y se siente uno tan tremendamente satisfecho cuando siempre trata de buscar los aspectos positivos de la vida y de las cosas, las buenas intenciones del prójimo -aunque a veces no todos seamos capaces de comprenderlas- y tan feliz al pensar que a la vida siempre hay que ponerle una sonrisa, que al final del día, con semejante actitud, se congratula uno con absoluta afirmación por haberlo vivido y con ganas de volver a levantarse para disfrutar del tiempo que nos espera bajo cada rayo de sol.
¿Y tú? ¿Te sientes feliz al final del día?
Marzo 9, 2009 a las 9:26 am |
La inocencia… Para mí que tiene dos vertientes que debemos tener en cuenta.
Una de ellas, ya la has expuesto, es la de la pureza de intenciones. La otra, que también has citado, es la ausencia de conocimiento del bien y del mal.
Adan y Eva eran inocentes en el paraíso, pero Lucifer les propuso alimentarse del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal. Y comieron, con lo cual tomaron la chispa de conciencia sobre sí mismos y se avergonzaron de su desnudez. Por ello fueron expulsados del paraíso de la inocencia y “condenados” a recuperarla en el tortuoso camino que lleva a la inocencia consciente.
“Si no os volvéis como niños no entraréis en el reino de los cielos”.
Creo que es un relato simbólico muy revelador de la vida de un ser humano.
La inocencia conquistada tiene, frente a la inocencia natural, la cualidad añadida de la consciencia, lo que nos acerca un poco más a la naturaleza divina.
Hacer el bien es una conquista cuando se puede también hacer el mal. Ser bueno sin la capacidad de ser malo es lo propio de los ángeles. Pero el hombre capaz de hacer el bien y de desterrar el mal de sí mismo es aún superior a los ángeles, pues puede conquistar así la naturaleza divina.
Un abrazo y gracias por ofrecernos este motivo de reflexión.
Marzo 9, 2009 a las 7:53 pm |
Gracias por tu comentario Abraxas, qué bonito es eso de pensar que podemos ser superiores a los ángeles con sólo tomar los caminos correctos.
Marzo 13, 2009 a las 1:27 am |
LA INOCENCIA EN ESTE MUNDO, PARA MUCHA GENTE ES DE BURLA,ES NO SABER LO DE ESTE MUNDO…
SIENTO QUE ES UN DON, Y QUE MUCHOS LO TRAEMOS MUY ADENTRO.
RECUERDAN ESA NIÑEZ, SE DETECTA ESA SENSACION, EN ESOS MOMENTOS DE NIÑOS,NOS PREGUNTAN QUE DONDE ESTA?…PUES ESTA BIEN ESCONDIDAD, QUE NADIE LA DETECTE, QUE NADIE DIGA…A POCO NO SABES? NUNCA LO HAS VIVIDO? Y MAS TODAVIA…
LA INOCENCIA ES ESA MAGIA, DE SENTIRNOS NIÑOS, DE DECIR QUIERO CONOCER, QUIERO QUE ME APAPACHEN,(EN MEXICO, SE DICE PARA QUE LO CONCIENTAN…
BUEN TEMA, COMO ESTOS HAY MUCHOS DONDE SACRLE MUCHO PROVECHO. SALUDOS!!
Marzo 14, 2009 a las 9:08 am |
Bienvenido al blog, aleoro5. Aunque los demás confundan las cosas, creo que lo importante es que cada uno tenga claro lo que debe sentir y cómo comportarse y mantener sus principios para vivir de acuerdo a su conciencia. Y, por supuesto, lo de sentirse niño es maravillo! Gracias por tu comentario.
Marzo 21, 2009 a las 9:21 am |
Inocencia implica muchas satisfacciones, pero también muchos problemas.
El tema es saber ser inocentes “a pedido”, manteniendo la visión limpia para ciertas cosas solamente.
En el mundo de hoy no se puede ser inocente la gran parte del tiempo, es muy riesgoso. Es algo que aún estoy estudiando para poder aplicar con mi hija (de menos de 2 años). Sé que necesito mantenerle la inocencia el mayor tiempo posible, pero también sé que tengo que vacunarla contra el mundo…
Saludos y suerte
PLPLE
Marzo 23, 2009 a las 5:54 pm |
Gracias por el comentario PLPLE, creo que, como todo en la vida, nos encontramos con una de cal y otra de arena; es cierto que a veces hay que vacunarse contra el mundo, pero otras hay que reconocer que el alrededor resultar muy gratificante y satisfactorio.
Abril 14, 2009 a las 7:17 pm |
Ya te agregamos como un blog amigo, haces lo mismo con nosotros? saludos la gente de cualestuopinion.wordpress.com
Abril 15, 2009 a las 3:10 am |
Todos aprendemos a responder ante la vida de diferentes maneras, tal vez la “malicia” en nuestros actos pueda ser la respuesta a carencias, tanto internas como externas, ojalá y que la dualidad “bien” y “mal” sea tomada con gran equilibrio, por que parece ser que cada día vamos de mal en peor
Buenas reflexiones, y por lo general aúnque termine fatigada en el día termino esbozando una sonrisa
Vi que escribes poemas, me agradaron mucho, te felicito.
Saludos Gema
Gaby
Abril 15, 2009 a las 6:11 pm |
Bienvenida al blog perfume de mujer, gracias por echar un vistazo por aquí y gracias por las felicitaciones a mis poemas, me alegra que te gusten. En cuanto a que cada día vamos de mal en peor… bueno, a mí me gusta pensar que vamos aprendiendo y que, al menos, intentamos mejorar.
Abril 21, 2009 a las 10:13 pm |
Puede parecer que, contra peor a tratado la vida a una persona mas se aleja de la inocencia, aun así hay vivencias de personas(supervivientes de campos de concentración por ejemplo) que demuestran que no tiene porque ser así.
Puede ser que nacemos inocentes y de adultos erróneamente desaprendemos creyendo así que la vida sera mejor.
un saludo.
Abril 22, 2009 a las 7:27 pm |
Gracias por el comentario, Dani, efectivamente, yo creo que las vivencias nos tienen que ayudar a aprender, pero no debemos dejar que nos afecten tanto como para que se nos borre la sonrisa de forma prolongada o perdamos nuestra inocencia.