Te acercas a mí
y mis ojos te anhelan,
te miro y entretengo en tus pupilas
el deseo de tu olor.
Te acercas a mí
y mi piel, tan seca,
derrocha dulzura
al mero tacto de tu amor.
Hago la lista
de los besos que nos debemos,
y no termino de puntear nunca
el comienzo de un renglón.
Hago la lista,
y a pesar de que borramos,
y borramos,
con suspiros y tanto amor,
nos quedamos siempre cortos,
nos miramos queriendo más los dos;
y así deseamos sentir,
y tocar, y querer,
y volver a nacer o retomar lo inacabado,
tachando los renglones
de los besos que nos debemos,
tachando los renglones
de los besos que guardamos.
Y a lo largo de las horas y el tiempo,
el placer amainamos,
velando un suspiro
hasta acabar el día, y la noche,
y tu aliento, mi niño, con un beso, callo.
Gema Sánchez García