Volviendo a casa hace un par de noches, escuchaba la radio y una de las palabras que se estaban barajando en la conversación que mantenían los tertulianos era “mestizaje”. Me vino entonces a la cabeza la necesidad de relación entre este vocablo y el “talento”, y por ello me permito abandonar en este post el hilo conductor habitual de mis textos y abordar otro distinto.

Creo tan necesario para potenciar la innovación en el mundo empresarial que se fundan estos dos conceptos para progresar en la obtención de resultados, que quisiera hacer una llamada de atención sobre este tema y a ello me dispongo.

La diversidad, el mestizaje, nos podrá proporcionar nuevas formas de hacer y de conseguir. Si nos quedamos anquilosados en una sola idea de actuación (típica postura de algunos directivos que no quieren cambiar pautas de trabajo por miedo a que su silla se tambalee), en no querer abrir la mente a cosas distintas, estaremos poniendo frenos al progreso y a nuestro propio crecimiento, por lo que abandonar nuestros cánones de actuación y abrir la mente y dejarnos impregnar con otras posturas, otras formas de analizar y actuar, nos conducirá a ese mestizaje de talentos (los que ya existen en una empresa y los nuevos que se incorporan) que nos enriquecerá de manera infinita.

Demos una oportunidad a las ideas, a otras ideas, y mezclemos los caracteres establecidos con los nuevos, para generar una mutación positiva. Evolucionemos.