Premio al Blog con Huellas 2008 Andando se hace Camino Jueves, Jun 26 2008 

premio 2008 huellas andando se hace camino

Llevo poco tiempo haciendo incursiones en este mundo de la blogosfera, pero con gran satisfacción compruebo que mis palabras permanecen y se hacen un huequito en el corazón de otros miembros de esta comunidad y eso me congratula enormemente porque es el premio que recibo al tratar de compartir mis sentimientos y emociones. Como resultado de ello, recibo con enorme gratitud el Premio al Blog con Huellas 2008 Andando se hace Camino de la mano de Daniel Fuengirola del blog El valor de ser sensible, quien dice sobre mí que “detrás de la profesionalidad y seriedad lingüística de mi blog se divisa una mujer que sabe cuál es el rumbo de su mundo interior, si es que alguna vez lo perdió.” 

Atendiendo a las reglas del premio, enumero varios blogs a los que acudo casi cada día para compartir aquello que quieren regalarnos.

Pablo López: 18 de febrero, un espacio para la poesía intimista y los escritos personales.

Fernando Sabido Sánchez: Blog poesías, expresión de sentimientos con delicadeza y hermosura.

Manuel: Un planeta con canas, una visión racional del pasado de la Tierra.

Barrenado: Bar Renado, pienso luego cuento. Experiencias, sensaciones, formas de ver la vida. Un pequeño diario.

Jusamawi: Desde mi ventana, reflexiones, cuestiones a veces atrevidas y distintas, propias.

Luis Flores Cornejo: Caminos del alma, compartir distintos puntos de vista, es sin duda siempre un ejercicio enriquecedor.

Sin duda leo y disfruto con otros muchos blogs, pero he recibido (para mi tremenda alegría) otro premio y ya en él he hecho referencia a otros nombres que también son de mi admiración. Quería con éste incorporar referencias nuevas y de esta forma destaco la labor de otros compañeros. 

Este premio tiene ciertas reglas, de modo que aquí las informo, cuestión personal el replicar el premio:

*“Debes elegir a 15 Blogs – como máximo y mínimo los que desees – que consideres sean merecedores de este premio por lo el significado de su nombre, el cual es significativo conceptualmente por si mismo.

*Cada premio otorgado debe tener el nombre de su autor/autora y el enlace a su blog para que todos lo visiten.

*Cada premiado, debe exhibir el premio y colocar el nombre y enlace al blog de la persona que lo ha premiado.

*Premiado y premiador, deben exhibir el enlace de: Premio al Blog con Huellas 2008 Andando se hace Camino, para que todos sepan el origen de este premio.

*Exhibir estas reglas, para lo cual solo es necesario copiar hasta aquí, y luego otorgar los Premios.”

 

Premio al Blog “Excelencia” Jueves, Jun 26 2008 

PREMIO AL BLOG “EXCELENCIA”

Este premio llega de Marcial Candioti, quien desde miles de kilómetros, no sólo me sigue en mis reflexiones y comentarios, sino que me anima en esta tarea con la entrega del presente galardón.

Artenara

El valor de ser sensible

Lampuzo

Soul Club

El premio tiene las siguientes reglas a seguir:

Debes elegir a 5 Blogs – como máximo y mínimo los que desees – que consideres sean merecedores de este premio por lo el significado de su nombre, el cual es significativo conceptualmente por si mismo.

Cada premio otorgado debe tener el nombre de su autor/autora y el enlace a su blog para que todos los que deseen conocerlo lo visiten.

Cada premiado, debe exhibir el premio, colocar el nombre y enlace al blog de la persona que te ha premiado.

Premiado y premiador, deben exhibir el enlace de: PREMIO AL BLOG “EXCELENCIA”, para que todos sepan el origen de este premio al Blog premiado.

Exhibir estas reglas, puedes Copiar y Pegar si quieres, para hacerlo más sencillo, y reemplazar mis Blog Premiados por los tuyos.

Vistas las reglas, entrego este premio a la Excelencia, por orden alfabético a:

 

¡Felicitaciones a todas/os!

¿Qué cargas en tu bolsa o mochila? Meme. Jueves, Jun 26 2008 

Bueno, aquí estoy, después de no sé cuánto tiempo de haber recibido este meme, contestando. Y es que, como ya he dicho en el comentario de disculpas que le he enviado a la persona que me invitó a hacerlo, soy tan novata y tan torpe en este -todo un nuevo y con fantásticas cosas por descubrir- mundo de la blogosfera, que espero que todas las calamidades que soy capaz de cometer me sean perdonadas en pos de la voluntad que pongo de aprender un poquito de todo aquello que se me ponga por delante -a veces algo más que un poquito, pero tengo que ser humilde y aceptar tantas de mis limitaciones…-

¿Qué llevo en mi bolsa o mochila? Bueno, creo que lo primero que tengo que hacer distinguir es la diferencia tan grande que, en cuanto a mi persona, existe entre uno y otro recipiente.

Por bolsa entiendo el bolso, mi bolso; y como el de una mujer que soy, puede portar hasta un elefante (ya hicieron un anuncio al respecto y, además de ser muy gracioso, era muy real, demasiado para nuestra vergüenza), y es que las chicas -creo en general- no tenemos medida en lo referente a lo que hay que llevar en un bolso, por si acaso… En fin, que procedo a enumerar y seguro que se me olvidarán cosas.

– Cartera, la cual ha multiplicado por “n” veces su volumen con respecto al que tenía en el momento de su adquisición. No por la cantidad de dinero que lleve en ella -soy de las que apuran hasta los últimos momentos eso de ir al cajero y, como dice mi madre, si me pones boca abajo poco va a caer, peor que uno que se está bañando- sino porque además de las tarjetas de crédito -ésas sí que son socorridas y valen para todo-, llevo tarjetas de visita que no guardo en el tarjetero de mi despacho porque tienen algún sentido especial, tarjetas de restaurantes que he conocido por la geografía española que me gusta llevar a mano por si tengo la oportunidad de volver así, de repente, algún autógrafo de un cantante que he visto en un bar, recomendaciones sobre cosechas de vino, fotos de amigos, de mi yegua -mi niña-, carnets de distintas federaciones -soy una chica deportista-, alguna moneda de otro país,… en fin, seguro que algo se me olvida pero os podéis hacer a la idea de todo lo que cabe ahí (que además está dentro del bolso) y que lo ha hecho expandirse tanto con el paso de los años -porque eso sí, cambiar la cartera me cuesta una barbaridad, me apego tanto a ella como a todos los recuerdos que llevo dentro.

– Llaves. De dos tipos, las del coche que son normales, nada reseñable al respecto y después, en otro manojo distinto, el resto. El resto incluye, sobre todo, un montón de colgantes alrededor de ellas, grandes colgantes que tienen principalmente, una finalidad, la de encontrarlas fácilmente por entre todo aquel maremagnun de cosas que suelen acompañarlas. Y es que hace muchos años tomé la decisión de añadir al llavero elementos diferenciadores con respecto al resto de objetos de mi bolso porque, como me resultaba tan difícil encontrarlas si no alcanzaban el volumen suficiente como para no pasar desapercibidas, siempre pensaba que se habían perdido, y eso significaba momentos de disgusto y tensión inenarrables; nada, la solución: una mano de gomaespuma algo más grande que la palma de un niño (imaginad), muy apropiada para agarrarse a ella y tirar del resto del llavero. Acompañando a esta mano, ya encontramos miniaturas de material de escalada, un ocho, un fisurero, la leva de un friend, un mosquetón, cositas que me hacen recordar muy buenos momentos vividos con un montón de amigos.

– Carterita para otras tarjetas. Como hoy en día nos fríen con las tarjetas de fidelización del supermercado, la perfumería, el corte inglés, etc., decidí que había que destinar a estos elementos una ubicación aparte, porque como ya digo, la cartera ya no acepta más.

– Vaselina, fundamental. Como me gusta tanto charlar (además de escuchar, por supuesto), y con tanto entusiasmo y pasión, tengo la sensación de que mis labios se resecan amenudo, y eso no lo puedo resistir, de modo que constantemente echo mano de este ungüento suavizante que tanto relaja la piel de mi boca. Poquísimas veces me pinto los labios, de modo que ello no es impedimento para que use la vaselina con toda la alegría que requiera el momento.

– Diferentes pinzas, pincitas y gomas de pelo. Una sale de casa con un peinado pero puede sentir la necesidad de cambiarlo con arreglo a comodidades, circunstancias, etc., nos pasa a muchas chicas…

– 2 móviles para diferentes usos. Afortunadamente, uno de ellos tiene cámara y vídeo, lo cual ahorra el porteo de estos otros aparatitos que se pueden necesitar para inmortalizar cualquier momento inesperado. Uno de los móviles lleva una cinta larguísima para poder “engancharlo” rápido, porque con tantas cosas, si es difícil de encontrar, lo más fácil es perder la llamada.

– Pastillero, para emergencias, pero todo de vida sana, nada desdeñable.

– Carpetita para llevar algún papel que vas guardando y que por no se sabe muy bien qué razón acumulas en el bolso.

– Bolígrafos, varios (porque siempre voy “pillando” alguno por los hoteles y los voy metiendo ahí por si se gasta uno, tener de repuesto) y mecheros (porque como siempre van quedándose en el “limbo de los mecheros” hay que llevar también de repuesto).

– Chicles (de menta fuerte y sin azúcar), que cuando come uno fuera son muy socorridos.

– Gafas de sol (en una caja de su correspondiente tamaño para que no se estropeen).

En fin, que si rebuscamos seguro que podemos encontrar alguna cosa más, pero esto podría ser lo imprescindible que se transfiere de bolso en bolso según el cambio de vestuario.

En cuanto a mi mochila, pues depende de lo que vaya a hacer cuando salgo al monte (últimamente no demasiado, porque me he hecho una perezosa y he cambiado la montaña por otros deportes), pero lo que sí tengo claro es que el peso, lo mínimo imprescindible, con lo que mido muy bien, no sólo la actividad a realizar, sino la duración del pateo previo a lo que vayamos a hacer.

– Nunca falta agua, puede que la cantidad de comida sea escasa, pero el agua es fundamental en mi vida y no puedo adentrarme en ninguna actividad sin llevar lo que yo crea, al menos, como cantidad suficiente.

– Manta térmica, la funda de vivac sólo para cuando hacía cosas especiales. Últimamente no se da el caso.

– Aperos de escalada (que son un montón, no voy a enumerarlos) en función del tipo que se pretenda realizar, si ésa es la actividad que se va a realizar. En otro caso, el material de esquí, de descenso de barrancos, lo que sea.

– Si hay que pasar la noche: saco y colchoneta.

– La comida y el material para cocinarla cuando la salida es de fin de semana o superior.

– Repuesto de ropa.

La conclusión, una colección de oportunidades al alcance de lo que eres capaz de llevar contigo.

En cuanto a los blogs que recomiendo son:

Artenara

El valor de ser sensible

Lampuzo

Marcial Candioti

Soul Club

Plano Creativo

Mundo Demente

Y seguro que me estoy olvidando de alguno que leo habitualmente pero que en este momento no tengo en la cabeza, espero sepáis disculparme.

Seguiremos viéndonos en el camino, con nuestras mochilas dispuestas para emprender la ruta que nos proponga la vida.

Plagiar un título por enaltecer un sentimiento: “El valor de ser sensible” Jueves, Jun 26 2008 

Vivimos en un mundo envuelto en guerras, violencia, crisis, y es difícil encontrar en estos espacios oscuros personas que tengan la osadía de revelar las sensaciones y reflexiones más íntimas que dejan al descubierto la sensibilidad que uno lleva por dentro. Sales al mundo, miras a tu alrededor, y lo fácil es encontrar caras asépticas, frases vacías -que sólo a veces se desperezan entre una tenue sonrisa.

Parece que el acercamiento al auténtico espíritu de las personas, la apelación a los hitos que nos hacen vibrar o el dar un atisbo de lo que uno es capaz de sentir, está pasado de moda. Nos conformamos en la mayoría de las ocasiones con mantener conversaciones de medio punto, con emular un aspecto recio y con evitar rozar el corazón de aquéllos que confluyen hacia nuestros espacios vitales porque un “te quiero” puede perturbar la dimensión de fortaleza, y hasta de modernidad, que nuestros congéneres puedan percibir de nosotros.

Mira a tu alrededor, y busca las personas, los momentos con lo que -fuera de la intimidad de una pareja- te atreves a dar rienda suelta a tu corazón y te sientes liberado de la presión que la sociedad en la que hoy estamos sumergidos ejerce sobre tus palabras y la capacidad de expresarte. Todos sentimos, todos somos susceptibles de expresar, con mayor o menor grado de dulzura, lo que despierta en nosotros aquello que estamos viviendo cuando compartimos estados de emoción, de enamoramiento o, simplemente, lo que nos sugiere el contacto con los demás; pero tener la valentía, la actitud de reflejar en un escrito o en el aire lo que de verdad corre por nuestras venas, casi sin filtrarlo por la barrera del cerebro, del control, y exponerlo sin tapujos o sin temor a qué pueden pensar de ti los profanos que se esconden en las frases inocuas, es alimentar, es hacer crecer la certeza de que aún quedan rincones de ilusión y de transparencia dispuestos a darse a compartir con la generosidad del que sólo espera hacer brotar la esperanza y el amor hacia lo que te rodea.

Tener el valor de ser sensible es no tener miedo a vivir, a sentir o a que los demás puedan escudriñar en tus cabilaciones, en lo que puedan descubrir a través de los intersticios que se abren en tu corazón cuando te expresas.

Dani, enhorabuena por tu premio y, sobre todo, por lo que despiertas en los demás cuando compartes tus reflexiones.

Ensayo sobre la vida que no entiendo Martes, Jun 17 2008 

Portada libroSinopsis        

  SINOPSIS

 La vida es difícil para los adultos porque muchas veces nuestro enfoque está determinado por un cúmulo de prejuicios, búsqueda de dobleces o maquinaciones fantasmagóricas (comúnmente auspiciadas por el aburrimiento que en determinados momentos pueda embargar nuestras vidas).

Pero un niño aún no ha sido contaminado por la madurez irascible o maquiavélica de la sociedad que le rodea, y nos puede dar una visión transparente y dulce de todo aquello que se desarrolla en su entorno y que pasa por su lado sin minar la candidez que aún campa en su espíritu.

Divertido y satírico, este ensayo trata de reflexionar sobre los comportamientos adultos que han perdido el norte de la paz interior.

                                                             *  *  *  *  *

 Como habéis ido viendo en mi blog, en algunas entradas e incluido extractos de capítulos de mi “Ensayo sobre la vida que no entiendo” asociados a las reflexiones, pensamientos, etc. que en ellas he expresado. No obstante, seguramente a algunos de vosotros os surja la inquietud de leerlo en su totalidad (ejercicio aconsejable porque sin duda pasaréis un rato divertido compartiendo las experiencias de Camil, el protagonista), por lo que me he decidido a publicar este post con la intención de que todo aquél que desee recibirlo (en formato .pdf) pueda solicitármelo por e-mail (ya sabéis: gsanchez@tecnicas-tera.es) y muy gustosamente compartiré mis reflexiones y mi imaginación con quien quiera leerlo.

Sobre todo me gustaría que a través de este blog me hagáis llegar vuestros comentarios, las sensaciones que os pueda haber provocado su lectura, las críticas, todo lo que queráis expresar.

Y por último, si además alguno quiere hacer alguna donación al respecto (ya sabéis que ahora esto está muy de moda con las publicaciones en la red), sólo tiene que pedirme en el correo electrónico mi número de cuenta y estaré encantada de facilitárselo!  

 

Cuando me vaya, aún esperaré algo de la vida Martes, Jun 17 2008 

No es mi intención vestirme de gris en esta entrada, sigo con enormes ganas de sacar mi bikini al sol y estoy con todos los colores de la primavera colocada y dispuesta en la línea de salida; pero ayer mantuve una conversación con un amigo acerca de qué se podía esperar que ocurriera a nuestro alrededor cuando dejáramos este mundo y me parece un tema muy interesante sobre el que expresar mis aspiraciones.

Su respuesta era muy simple: NADA. Mi conclusión automática no fue ni más ni menos que hacerla corresponder con el pesimismo que a esta persona le seduce en numerosas ocasiones, opinión que no se conjuga en absoluto con la mía, más caracterizada por la posición contraria de optimismo y alegría que además siempre espero se mantenga asociada a mi nombre.

Cuando ya mis restos se hallen dispersos y mezclados por entre las flores, la tierra, el agua y el viento (innumerables veces he ratificado que no deseo permanecer eternamente sepultada en un rectángulo para servir de lamento a no sé qué días señalados del calendario, sino que quiero formar comunión con otras vidas a través de las partes de mi cuerpo que sean aprovechables, y las que no lo sean, se lancen incineradas a la naturaleza, a la vida que me arropó durante todo el periodo de mi existencia para que mi alma y mi esencia vuelen en eterna libertad), quisiera perdurar en el recuerdo, en las risas de la rememoración de los momentos que más intensamente viví con mi familia y con mis amigos. Aspiro a que todos aquéllos que me han conocido -y quieran participar-, compartan una fiesta de fin de curso, sin lutos ni lágrimas, repitiendo una vez más todas aquellas anécdotas y vivencias tan divertidas que vivimos juntos -como tantas veces recordamos y reímos cuando nos sentamos a conversar reunidos cualquier día de la semana. Y al final, cuando ese día ya haya terminado y se den sucesión a los siguientes días de otras mañanas o tardes, que un olor, un gesto, una palabra, hagan recordar mi imagen en la mente de las personas que estuvieron junto a mí, se les dibuje una sonrisa y mi esencia perdure de esta forma alegre y vivaz en su recuerdo.

¿Y tú, qué esperas de la vida cuando te hayas ido?

Mira por la ventana de mi corazón Miércoles, Jun 11 2008 

¿Cambiar el mundo? Si el mundo no quisiera cambiarse por ti, de nada servirán tus argumentos o tus sentencias.

Vivir es el resultado de haber nacido, pero podemos conformarnos con que sea un mero síntoma, o podemos absorber toda la energía que fluye  a nuestro alrededor y transformarla en una caricia constante que invada nuestro universo con una eterna sonrisa.

                       

                                                           Gema Sánchez García

 

Quien me conoce, sabe de mi carácter recio y firme, manteniendo la defensa de mis principios y de las cosas bien hechas -a mi juicio y bajo los dictámenes de mi mente, que sé y admito, no siempre tienen que ser los únicos. Sin embargo, es la pasión el sentimiento y el motor que rezuma por cada uno mis poros, el que mueve mis inquietudes y mis ganas, la pasión tutelada bajo ese carácter que me define.

Vivo sin miedo de tener que dosificar esa pasión que algunos desechan, porque es una amenaza para sus automatismos, sus mecanismos estáticos y sus posesiones parasitarias. Vivo con esa pasión que me conduce a reír, de una manera fresca y vital, a reír sin ocultar mi emoción y mis ganas de llenar con mi energía cada espacio de mi cuerpo y de mi entorno. Me encanta reír y quien me conoce, también lo sabe.

El arte de la seducción laboral Miércoles, Jun 4 2008 

Siempre pensé que en la vida se puede uno encontrar con dos estilos de personas -atendiendo a los modos de comportamiento dentro del mundo laboral-: los que trabajan y los que no.

Sin embargo, tras años de experiencia en este entorno, he podido comprobar que hay toda una colección de submundos dentro de cada uno de los referidos estilos, y respirando en ellos, auténticos artistas de la manipulación, la simulación, el descrétido, la hipocresía, etc.; que, afortunadamente, deben lidiar laboriosas batallas cada día tanto entre ellos como contra los miembros del otro estilo, los que se dedican a intentar ganarse la vida honradamente y con el cierto grado de sudor que su actividad pueda implicar.

Y digo “afortunadamente”, porque aún estamos en el tiempo de que exista el “ying” y el “yang”, es decir, que aunque no hayamos conseguido erradicar la especie de los que no trabajan (y no me refiero, claro, a aquéllos que por unos u otros regalos de la vida no necesitan llevar un jornal a casa cada fin de mes), sigue existiendo un número muy significativo de personas que se dedican a cumplir con la responsabilidad asignada y no a marear la perdiz, o al personal de enfrente, que es mucho más grave.

Pero hablaba antes de una gran variedad de submundos dentro de estos estilos, porque ya no me parece tan fácil determinar y catalogar a qué bando pueda pertenecer cada uno. Han proliferado tanto en los últimos tiempos estas especies, que de alguna forma han comenzado a mezclarse unos con otros, a mutar filosófica y actuacionalmente, y han dado lugar a nuevos conceptos de oportunismo, gestión del tiempo, formas de dedicación y desarrollo de capacidades, que es difícil determinar e identificar quién se está dedicando a una materia y quién a la otra. Cada cual que reflexione acerca de su entorno y saque las propias conclusiones, pero mantengamos siempre la neurona de identificación en situación de alerta, porque es fácil caer en la red pringosa que ese arte de seducción despliega tridimensionalmente, y los escenarios a los que por ello te veas avocado pueden resultar altamente nocivos y destructivos.

LOS INCONVENIENTES DE LA NECESIDAD

O DE LAS ILUSIONES

(extracto de capítulo)

            En aquel momento irrumpió en la cocina Paco, el tercero de los Capirote. Entró como un torbellino, porque él siempre caminaba a toda prisa hacia cualquier parte. Nadie de la familia se explicaba muy bien por qué, pues el pausado movimiento del reloj en aquel pueblo no invitaba a tantas velocidades, pero él, que se empeñaba en controlar todo, en medir cada detalle y en perseguir que los actos de sus hermanos siempre se realizaran con una pulcritud mayor de la necesaria, tenía que adelantarse al pasar del tiempo, y eso era una tarea ardua.

 

            -Jonás ha vuelto a caer enfermo –dijo sin preámbulos-, se le ha vuelto a poner el cuello del revés. Ya lo dijo el veterinario cuando asistió a nuestra madre. “Este niño viene torcido, y aunque al pasar por el agujero se enderece para poder venir al mundo, siempre volverá a torcerse en el momento más inesperado, y no habrá medicina que lo cure.”

 

            -¿Y se le queda el cuello del revés? –preguntó Camil atónito por desconocer una enfermedad semejante.

 

            -Así es. Sobre todo le ocurre cuando hace intentos de ir a trabajar a los campos. Sale de la casa todo preparado y en perfecto estado de salud, le pide a Quico que le ensille el caballo y, mientras espera en la puerta a que el muchacho se lo traiga, se queda unos minutos contemplando al Boriano tomando el sol en el porche en su eterna imagen sujetando la limonada. Entonces éste aparta el ala de su sombrero y siempre le dice a Jonás: “Parece que hoy vamos a tener un día duro de trabajo”, y vuelve a echarse el sombrero hacia delante para que el sol no le moleste en los ojos. Y ¡oye!, como si ésa fuera una frase maldita, el Jonás empieza a sentirse fatal, se le retuerce el cuello hacia un lado y tenemos que subirlo corriendo a la habitación para que no se desplome allí mismo. Pero ya te digo, el pobre tiene esta desgracia de nacimiento y no hay manera de curarle. Al cabo de unas semanas se le pasa, pero está más tiempo metido en la cama que otra cosa, y encima siempre mirando al otro lado, como se le queda el cuello así… De modo que he pensado en cambiarle el catre de sitio, para que, al menos, tenga una visión más agradable que la pared, que es para donde siempre le coincide la cara cuando le agarra la enfermedad. ¡Muchacho! –exclamó de repente-. Me ha dicho el Mario que tú te encargas de los recaos. Ve a buscar al Quico, que tiene unos buenos brazos, y entre los dos me ayudáis a mover la cama.

 

            Apenas transcurridos unos minutos, Camil estaba de vuelta con el mozo en la habitación del Capirote mayor, sintiéndose satisfecho de haber realizado con presteza su primer mandado. Encontraron a Paco apoyado sobre la mesita de noche, metro y lápiz en mano, dibujando sobre un papel.

 

            -Aquí estamos.

 

            -¿Qué hay que hacer?

 

            -Un momento, un momento –respondió él-, las cosas hay que hacerlas bien. En primer lugar, he realizado un plano de la habitación con la disposición de la ventana y los demás enseres. Ahora hay que tomar las medidas. Tú Quico, sujeta aquí el extremo del metro, yo cantaré los datos, y tú Camil, anotarás escrupulosamente sobre el papel lo que yo te diga. Después hallaremos la media de las distancias. Una vez calculado el punto central de la habitación, miraremos si coincide con el punto central de la ventana, según la proyección sobre la pared.

 

            -¿Y si no cuadran? –preguntó Camil sin pretender ser aguafiestas.

 

            -Entonces lo tendremos mal, porque será necesario diseñar una recolocación y habremos de empezar de nuevo. Mejor ni lo mientes.

 

            Ante aquellas palabras, Quico empezó a ponerse nervioso y a caminar de un lado para otro como una peonza descontrolada.

 

            -Pues hay que darse prisa –añadió-, porque yo tengo que guardar los animales y hacer la comparación de los palotes, y claro, si hay que hacer todos estos dibujos y después las sumas y las restas se me echará el tiempo encima, y los animales no pueden dormir fuera de la cuadra porque por la mañana tengo que volver a contarlos mientras salen, y no puedo hacerlo si no los he metido antes, y…

 

            -¡Diantre Quico! ¡Calla ya! Que nos vas a volver locos a todos y así no vamos a acabar nunca. Bueno, pues como decía, si los puntos centrales coinciden, haremos una marca en el sitio exacto, entonces buscaremos el punto central de la cama y la llevaremos hasta la marca de forma que encajen perfectamente. Y, por fin, ya sólo nos quedará girar el catre en un sentido u otro hasta que la posición de la cara del Jonás le permita ver el paisaje, y no tanto muro como hasta ahora sólo tiene delante cuando se le tuerce el cuello por la enfermedad.

 

            Quico se había perdido en la segunda frase del patrón, de forma que permaneció con el extremo del metro en la mano, esperando a que a cada momento le dieran instrucciones exactas y concretas sobre lo que tendría que hacer. Pero Camil, tras haber escuchado en silencio los planes que el Capirote se había forjado en su mente y haber evaluado la extrema complicación de lo pensado, replicó:

 

            -¿Y no sería mejor hacerlo “a ojo” y pedir a Jonás indicaciones sobre la posición que más le guste?

 

            -No, no. Las cosas hay que hacerlas bien, o no se hacen.

 

            -De acuerdo, usted manda y paga.

 

            De modo que sin más dilación, los tres se pusieron manos a la obra con el plan, hasta que apenas transcurridos unos minutos volvieron a detenerse ante la presencia del Boriano, que atraído por los ruidos de muebles y el tumulto que Quico organizaba en sus protestas, decidió abandonar la tumbona del porche y acercarse.

 

            -¿Qué estáis haciendo?

 

            -Pues nada –contestó Paco mientras con la cinta estudiaba los centímetros de la pared-, que como el Jonás se ha vuelto a poner malo, he pensado en colocarle de forma que se pueda entretener al menos con el paisaje.

 

            Y continuó explicándole con todo lujo de detalles los propósitos de su plan.

 

            -Me parece bien, pero veo un problema. ¿Y si la habitación no es totalmente cuadrada? ¿Y si hay alguna pared que mida más que otra?

 

            -¡Adiós! –exclamó Camil sin poder evitar la expresión-. ¡Lo que faltaba!

 

            -Tienes razón Boriano –añadió Paco sin prestar atención al comentario del chico-. ¡Hay que medirlo todo!

 

            -Ya lo sabía yo –protestó Quico-, aquí nos dan la amanecida y yo sin guardar los animales. ¡El Mario me va a pegar una bronca que me va a dejar tieso! Porque mi trabajo es la cuadra, y no estar aquí sujetando el metrito, que no sé ni para qué sirve.

 

            Y el jaleo se acrecentaba con las pegas de unos y las opiniones de los otros, aunque a Jonás aquello no parecía importunarles ni un ápice porque seguía en la cama, con el cuello retorcido y sin emitir señal de aprobación o desaprobación, como si la guerra no fuera con él. Pero ante el aumento de jolgorio, también Mario acudió a la habitación para enterarse de lo que estaba sucediendo y, por supuesto, aportar la consiguiente opinión.

 

            -¿Qué estáis haciendo todos aquí?

 

            -Pues que como al Jonás le ha enganchado otra vez la enfermedad y el pobre así postrado no tiene más vista que la pared, hemos decidido cambiarle la cama de sitio. Estamos haciendo las oportunas mediciones para que todo quede perfectamente encuadrado.

 

            Y antes de que Paco pudiera continuar con los argumentos, Mario se remangó la camisa y añadió: “¡Pero qué mediciones ni qué leches!

 

            Dejó la cajita en el suelo, no sin gesto de contrariedad ante tener que resignarse a la realización de semejante acto, y comenzó a empujar el catre hasta colocarlo frente a la ventana.