Asusta pensar que las voces de nuestros sueños puedan ser esquivadas por el devenir del tiempo.

Cuando se tiene tanto por dar guardado en el corazón se hace necesario encontrar unas manos con quien compartir el mutismo de los silencios, las notas de una canción o el aroma de la lluvia.

Despertar a la vida, a las emociones; desterrar el miedo a desvelar lo que se encuentra en el interior, lo que protegemos con ironías y evasivas, es lo que marca la continuidad de la vida y el culminar de nuestra huella en la tierra. Despertar libera los latidos de nuestro corazón y nos proporciona la harmonía para escribir las notas de nuestra propia canción, nuestra música, la obra sin fin que nos acompañará cada día mientras caminemos de la mano de quien también haya desterrado las condiciones, los escondites y las cerraduras de los que no pueden mirar el mundo sin guarecerse tras de un cristal.

La vida es una cuerdecita pequeña, tensa y frágil, pero capaz de vibrar intensamente para emitir los sonidos de tu corazón; dejemos que alguien pulse las notas o no podremos saber qué melodías se formaron en nuestro interior.

Atrévete a vivir, sentir, descubrir.