Te robo lo que no cogiste,

te quito lo que no aceptaste,

te dejo sin la flor

que no te atreviste a oler

y sin las manos

que no quisiste quedarte.

 

Te retiro mis canciones

y ya apenas puedo recordar

aquel arco iris

que nunca pintamos juntos.

 

Miro hacia otro lado

y siento ese calor y esa ternura

que no quisiste darme,

y sé que ya no tienes

nada de mí.

 

Ya no te pertenecen

mis sueños, mis lágrimas,

mis risas, mi calor.

Ya no tienes nada de mí,

salvo una esquela,

escondida en un armario

que reseña

un amor desatendido, perdido,

que algún día añorarás.

 

Y si en alguna curva te preguntas

qué pasó con nuestras miradas,

al salir de ella comprenderás

que aún después de todo,

nunca hiciste nada.

 

Me quedo con lo que te dí,

y si no tenerte era un castigo,

ahora que renazco

voy a vivir y sentir de veras

todo aquello no vivido.

 

              Gema Sánchez García